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domingo, 25 de enero de 2009

Micro frente a Macro ¿Existe una Macroeconomía Neoclásica?


Cuando Keynes da a conocer sus ideas en su celebrada Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero en 1936 causo una genuina revolución en el pensamiento económico. En ese momento, por primera vez (y tal vez también por última) la Ciencia Económica sufrió una escisión notable, apareciendo una clase de enfoque analítico nuevo: La macroeconomía.

La macroeconomía keynesiana se soportaba en una metodología distinta a la neoclásica reinante. No partía directamente de las acciones individuales para construir una explicación de los fenómenos que ocurrían en el comportamiento de la economía como un todo. La tesis keynesiana más bien partía de relaciones estables a nivel agregado, las cuales constituían generalizaciones de “regularidades empíricas” observables, como por ejemplo, la relación entre el consumo y el ingreso.

La teoría neoclásica en cambio interpretaba (e interpreta aún) los fenómenos siguiendo una forma peculiar de individualismo metodológico. Según esta perspectiva, los fenómenos a nivel social son explicables en términos de las conductas individuales, lo que en nuestro caso significa que los comportamientos a nivel agregado pueden ser derivados de las conductas de agentes particulares. Estos agentes, según el pensamiento neoclásico, toman decisiones racionalmente, por lo cual la agregación de sus conductas resulta en relaciones lógicamente consistentes.

Las hipótesis keynesianas ganaron rápidamente una legión de seguidores y provocaron una reacción en el ala neoclásica. Solo pocos meses después de la publicación de la Teoría General, J. Hicks, R. Harrod y J. Meade presentaron sus versiones de la tesis keynesiana. La más famosa de ellas es, sin duda alguna, la llamada IS-LM, elaborada por Hicks y popularizada esencialmente por A. Hansen en varios escritos. De esta manera surgió la reinterpretación hoy convencional de las ideas de Keynes, la cual en realidad consistió en adaptar sus premisas y resultados dentro del sistema neoclásico. En este esfuerzo adaptativo se abrieron varias líneas de desarrollo, más o menos puristas, pero la interpretación IS-LM se transformó en la estructura estándar, con lo cual el “modelo keynesiano” pasó a constituir un caso particular del esquema neoclásico.

Con la absorción de la propuesta keynesiana dentro del sistema neoclásico la metodología individualista del mainstream (corriente principal) de la Ciencia Económica se convirtió mas que en ningún otro momento en un principio ineludible para la comprensión de los fenómenos económicos. De la mano de los rápidos progresos en la economía matemática, el individualismo metodológico se estableció firmemente como un dogma para la modelación económica.

Pero esto no hizo sino reforzar una tendencia primigenia en la Teoría Neoclásica. La metodología individualista hace que las teorías micro y macroeconómica en realidad consistan en una sola teoría. Desde luego, esto no es reconocido así convencionalmente debido a la influencia de la teoría keynesiana en la forma de clasificar la teoría económica. Hoy es normal ver en los textos corrientes que la macroeconomía es el estudio de la economía en forma agregada mientras que la microeconomía es el estudio de los agentes individuales. Pero esto no es exactamente así.

La razón esencial de ello es la forma de la agregación. Keynes ciertamente tenia la intuición de que en el agregado la economía podía comportarse (y era usual que así fuese) de modo distinto que el individuo. Siendo así era para él mejor desarrollar la teoría sin tener como base en todo momento los comportamientos de los agentes individuales. En cambio, en la Teoría Neoclásica la conducta en el agregado resulta simplemente de llevar a una escala mayor el comportamiento individual. En este sentido, en la visión neoclásica, la suma de las elecciones de agentes particulares reproduce fidedignamente las elecciones en la economía como un todo.

Por esto la microeconomía y la macroeconomía, si es que tiene alguna diferencia es solo de grado porque micro y macroeconomía divergen en escala y no sustantivamente en sus resultados teóricos. Microeconomía y macroeconomía aparentemente estudian problemas distintos: La microeconomía los mercados individuales, la macroeconomía los agregados como el desempleo, la inflación o el crecimiento. La microeconomía estudia problemas estáticos, la macroeconomía los problemas dinámicos o intertemporales. La microeconomía estudia mercados cerrados, la macroeconomía las relaciones internacionales comerciales y financieras. Todas estas caracterizaciones son esencialmente falsas porque la metodología para el estudio de dichos problemas tanto a nivel de unidades como en el agregado es la metodología del individualismo.

Pero incluso dentro del enfoque microeconómico esto ha producido confusiones. Y el principio del malentendido estriba en la clásica definición de la microeconomía como el estudio del comportamiento de los agentes económicos individuales y de los mercados. Esto es erróneo en principio. La Ciencia Económica (como toda ciencia social) estudia agregados por regla general, aunque estos pueden ser de distinto tamaño dependiendo del objeto del análisis y de la disponibilidad de información.

Relacionado con esto es importante también explicar que la microeconomía tradicional no estudia el comportamiento individual en ningún sentido. Solo produce modelos sobre las decisiones individuales racionales (es decir, lógicas) que en el nivel agregado resulten consistentes con ciertas observaciones o principios, particularmente con la “ley de la oferta y de la demanda”. Partiendo de estas bases desde el enfoque microeconómico se intenta explicar agregados menores como la demanda de naranjas o la oferta de servicios de telefonía, o agregados mayores como el PBI o el flujo de capitales del país. Nuevos enfoques en la Economía basados en hallazgos en el campo de la psicología cognitiva y social están examinando detalladamente la conducta para elaborar modelos nuevos que permitan comprender mejor la conducta económica. Pero estos estudios son un tema aparte.

Sin duda, si Keynes hubiera vivido en tiempos mas recientes hubiera abrazado con entusiasmo muchas de las enrarecidas nociones de la moderna Teoría de la Complejidad, de la biología, de la psicología cognitiva, de la filosofía de la mente o de la termodinámica de procesos irreversibles. Pero nada de esto existía en su tiempo. Sin embargo, lo cierto es que a la luz de estas ideas una reconstrucción de la teoría económica se va haciendo necesaria y en poco tiempo seguramente plausible. Después de todo si el orden social en un hormiguero no puede reducirse a las características de la hormiga como individuo, o la mente humana no puede reducirse al funcionamiento de neuronas individuales ¿Por qué hemos de pensar que la economía como un todo puede reducirse sin problemas a la conducta de los agentes que la conforman?